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balon111
balon111 el 26-02-2016 a las 19:40:25

El presidente del Barcelona la lía en La Romareda

 

El empate a cero entre el Barcelona y el Zaragoza reflejó la igualdad de fuerzas entre ambos equipos aquél día.

 

Elena de la Riva/Mapi Rodríguez 26/02/2016 a las 06:00
      
 


 
Mucho se puede ahondar en la relación entre Aragón y Cataluña a lo largo de la historia en todos los ámbitos, incluido el deportivo. Este fin de semana se enfrentan en baloncesto el CAI Zaragoza y el Barcelona, justo cuando se cumplen 50 años de un rifirrafe bastante sonado entre los presidentes del Real Zaragoza y el Barcelona de fútbol por un intento de fichaje que protagonizaron los culés con Carlos Lapetra(estrella de los Magníficos y padre de Christian, actual presidente del Zaragoza) como objeto de deseo azulgrana, a espaldas del club blanquillo. Este artículo de Heraldo de Aragón cuenta las dos versiones -la catalana y la zaragozana- del incidente protagonizado por el presidente azulgrana en el palco presidencial de La Romareda. 22 entradas regaló el Zaragoza a la directiva del Barcelona para que pudieran disfrutar tranquilamente del encuentro fuera del palco, a pesar del malestar generado por la desleal conducta catalana con el club zaragozano, pero los visitantes prefirieron hacer ruido y decir que tuvieron que ver el partido de pie.


Barcelona

En sus ediciones de esta tarde, los diarios ‘Tele Exprés’ y
 

‘Dicen...’ dan cuenta a través de las informaciones de sus enviados especiales a Zaragoza, de un incidente ocurrido entre los presidentes del Zaragoza y el Barcelona al negar el primero la asistencia del segundo al palco presidencial.

Según parece, don Waldo Marco, presidente del Zaragoza, envió con anterioridad al partido a unos representantes suyos al hotel donde se hospedaba el Barcelona, para pedir a don Enrique Llaudet, presidente del Barcelona, que no presenciara el encuentro desde el palco presidencial, para evitarse la bronca de la afición aragonesa, que se temía por los rumores que hace unas semanas circularon en relación con el posible traspaso del jugador Lapetra del Zaragoza al Barcelona. El señor Llaudet, en compañía del vicepresidente, señor Gibernau, se personó en el palco al ir a dar comienzo el partido, y entonces el señor Marco insistió, afirmando que si los representantes del Barcelona estaban decididos a presenciar el partido desde allí, se marcharía él, ante cuya actitud los representantes del Barcelona optaron por ausentarse, teniendo que ver el partido de pie, junto las cámaras de la televisión.


La versión de D. Waldo Marco

El presidente del Zaragoza dio la siguiente versión sobre el incidente en La Romareda:
 


"Cuando jugamos el último partido en Barcelona, no quise ir al palco presidencial porque, debido a las muchas faenas que nos han hecho y siguen haciendo, no quería tener el menor contacto con ellos. Estando así las cosas, el pasado sábado envié a dos directivos del Zaragoza al hotel pare que rogasen a los directivos barcelonistas que no aparecieran por el palco presidencial. Ellos dispuestos a provocar el incidente y en plan flamenco, contestaron que irían de todas formas. Momentos antes de empezar el encuentro, y al verlos aparecer en el palco, me dirigí hacia ellos, diciéndoles que me molestaba su presencia y que tenían asientos numerados en otro sitio. Ellos me contestaron que no comprendían la razón por la cual no podían sentarse allí, y yo entonces les eché en cara su incorrecto proceder para con el Zaragoza, sobre todo por haber querido fichar a Lapetra, como me contó el propio jugador, sin contar para nada con el club. Para terminar de una vez, les conminé que si ellos no se marchaban, me marcharía yo. Finalmente, optaron por irse, y parte del público, que se percató de lo que ocurría, aplaudió mi proceder".
 
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mariajose
mariajose el 26-02-2016 a las 21:03:42

Lo bueno fué que el Barcelona con todo su dinero no pudo hacerse con el gran futbolista aragonés.

balon111
balon111 el 03-03-2016 a las 16:57:36

Mendizorroza, parte de la historia feliz del Real Zaragoza

 

En junio de 1956, el equipo aragonés logró en el estadio donde juega este domingo el cuarto ascenso a Primera de su historia

 

Paco Giménez. Zaragoza 03/03/2016 a las 06:00
     
     
     
     
     
Una de las páginas de Heraldo de Aragón en las que se informó del ascenso del Real Zaragoza a Primera tras ganar en Vitoria al Alavés en junio de 1956.
Una de las páginas de Heraldo de Aragón en las que se informó del ascenso del Real Zaragoza a Primera tras ganar en Vitoria al Alavés en junio de 1956.HERALDO DE ARAGÓN. DOCUMENTACIÓN


 
El campo de Mendizorroza, donde el Real Zaragoza se juega el domingo (si la nieve lo permite) tres puntos vitales ante el Alavés en su intento de retornar a Primera División, tiene fama de duro, áspero y complicado de conquistar por parte zaragocista. Acudir a Vitoria siempre, en todas las épocas y categorías, ha sido un hueso duro de roer para el primer equipo aragonés. El carácter tradicionalmente aguerrido de los vitorianos, la idiosincrasia de un público siempre muy volcado y animoso con su 'Glorioso' y los aspectos puramente casuales, han hecho del viaje a la capital alavesa una visita poco rentable para los diferentes Zaragozas de la historia. Esta vez, en 2016, no va a ser distinto en cuanto a las dificultades que va a plantear el duelo.
 

Sin embargo, este mismo coliseo, inaugurado en 1927 y que no ha cambiado nunca de ubicación, guarda en sus entrañas una de las fechas felices del zaragocismo. En ese mismo lugar, el 29 de junio de 1956, el Real Zaragoza logró su cuarto ascenso a Primera División ganando 1-2 al Deportivo Alavés en el partido definitivo de la temporada. Aquel Zaragoza de los Mundo, Camolo, Torres, Lasheras, Baila, Parés, Villegas, Villarrubia, Estiragués, Alustiza, Bernad o Chaves, entre otros, jugaba la liguilla de promoción como 3º del grupo norte de Segunda. El Álavés, lo hacía como antepenúltimo de Primera División. Los aragoneses acudieron a Mendizorroza sabiendo que una victoria los aupaba a la máxima categoría, junto al España Industrial, y los hacía inalcanzables para el Oviedo. Dos goles de Parés, en un césped regado a posta en plena canícula por los locales, pusieron el objetivo a mano, aunque los blanquillos tendrían que padecer la presión del público vitoriano durante muchos minutos por culpa del gol local que acortó distancias. Aquel episodio de Vitoria fue vivido in situ por más de 500 zaragocistas que viajaron en los trenes de la época y, en algún caso más privilegiado, en vehículos particulares por unas carreteras que hacían de este -hoy cercano y cómodo- viaje, una aventura de más de seis horas.

Mendizorroza es, desde entonces, hace ya casi 60 años, un hito dorado en la historia del Real Zaragoza. Ese lugar de Vitoria fue, para aquella generación de zaragocistas que vivió el ascenso en su hierba y en sus vetustos graderios con columnas, un sitio mítico. El estadio vitoriano, con 91 años de vida, es el tercero más antiguo del fútbol español entre los que jamás han cambiado su ubicación, solo superado por El Molinón de Gijón y Mestalla de Valencia. Allí, esta vez, el Real Zaragoza no puede ascender. Porque en marzo jamás se ha ascendido. Pero sí está en disposición de dar un paso decisivo para entrar de lleno en la lucha por lograrlo de aquí a junio. Ese junio en el que, en 1956, se volvió de Vitoria con el pasaporte de Primera en el bolsillo.
 

Años después, ya con el fútbol metido en la senda de la modernidad, el Alavés sería de nuevo testigo de un nuevo ascenso del Real Zaragoza a Primera. Pero ese dulce momento, el 23 de abril de 1978 (un histórico día de San Jorge en plena Transición política en la España posfranquista), ocurrió en La Romareda, con cuatro jornadas de liga regular de antelación, venciendo 1-0 a los albiazules con un gol del mito Arrúa. Hilvanes de la historia que difuminan la imagen de rival antipático que presenta siempre el Alavés por las dificultades que siempre ha generado al Zaragoza. No siempre ha sido así.
 
mariajose
mariajose el 05-03-2016 a las 16:35:28

Haber si se repite la historia, logramos ganar y acercarnos al Alavés en la tabla.

balon111
balon111 el 09-03-2016 a las 16:09:52

Morientes, primer vínculo Zaragoza-Albacete

 

Hasta 1995 las relaciones del Real Zaragoza y el club manchego nunca habían confluido. El fichaje del joven ariete juntó a ambas directivas

 

Paco Giménez. Zaragoza Actualizada 08/03/2016 a las 23:55
     
     
     
     
     
Página del Heraldo en la que se informaba del fichaje de Morientes por el Real Zaragoza en 1995.
Página del Heraldo en la que se informaba del fichaje de Morientes por el Real Zaragoza en 1995.HERALDO DE ARAGÓN. DOCUMENTACIÓN


 
Fernando Morientes es el eje de las relaciones directas entre el Real Zaragoza y el Albacete Balompié como clubes. El delantero centro cacereño, radicado en Sonseca (Toledo), fue fichado por el Real Zaragoza el 8 de julio de 1995 tras despuntar de forma notable en el Albacete con tan solo 18 años en la temporada anterior. Esa operación, por la que la SAD zaragocista pagó 325 millones de pesetas (algo menos de 2 millones de euros), se convirtió en esos momentos en el fichaje más caro en la historia del club blanquillo, con el que firmó un contrato por cinco temporadas, de las que solo cumpliría dos al ser contratado por el Real Madrid en 1997. Su cláusula de rescisión se cifró en 500 millones de pesetas (unos 3 millones de euros) y su ficha anual se pactó en 40 millones de pesetas por temporada (240.000 euros).
 

Aquellas negociaciones entre las directivas de ambos clubes por Morientes fueron el primer vínculo histórico entre unos y otros tras seis décadas de existencia. El prometedor goleador, que ya era internacional español sub-21, sirvió como nexo de unión y acercamiento de dos clubes muy distintos y alejados tradicionalmente en el palmarés y el medio ambiente en el que se habían desenvuelto en los sesenta años previos. De hecho, zaragocistas y albacetenses no confluyeron en sus líneas vitales hasta aquella década de los noventa. Sin proximidad geográfica que los uniera en los albores del fútbol -como sucedió en otros casos cuando este deporte daba sus primeros balbuceos a principios del siglo XX con los torneos mancomunados-, aragoneses y manchegos desarrollaron una órbita muy distante hasta que el Alba apareció en Primera División en la temporada 1991-92.

Para entonces, los zaragocistas, fundados en 1932, eran ya un club de los grandes de España, con títulos nacionales e internacionales, con grandes épocas vividas, con sensacionales plantillas e individualidades en su currículum. Por el contrario, el Albacete, nacido en 1940, que emergió en la élite gracias al mítico equipo del 'Queso Mecánico' que entrenó Benito Floro (Conejo, Zalazar, Catali, Antonio, Geli, Menéndez, Oliete, Parri, Coco, Etcheverry, Urzaiz, Chesa...), fue hasta ese hito histórico una entidad modesta, alejada del ruido del fútbol mediático de aquellas épocas. Con varios periodos jugando en Regional Preferente (en los años cuarenta y en los setenta), incluso sin competir por problemas financieros en la liga 1951-52. Con la Tercera División como hábitat más natural; la Segunda B -desde su creación en 1981- a modo de rampa de lanzamiento, muchas veces fallido. Y, en sus mejores días, pisando fugazmente la Segunda División (por primera vez, en 1948; después en los sesenta y, por fin, en el final de los ochenta).
 

Cuando Fernando Morientes llegó al Zaragoza, el Albacete parecía asentarse en Primera, tras unas buenas cuatro primeras temporadas en la élite. No fue así y, al poco, volvió a descender de categoría. Desde entonces, su sube y baja ha vuelto a ser constante, con un reciente paso de dos campañas en Segunda B que lo pusieron al borde de la muerte en 2013, hace nada: lo salvó de ella hace tres años su paisano Andrés Iniesta, jugador del Barcelona y campeón del mundo con España, que abonó los casi 250.000 euros que el club abonaba a los jugadores que lo habían denunciado. No les ha ido bien a ninguno de los dos clubes desde aquel episodio de Morientes, cada uno en su dispar dimensión. Eso sí, mucho mejor al Zaragoza, que todavía tuvo tiempo de ganar dos Copas del Rey más (en 2001 y 2004).
 

En tiempos de vacas flacas entre las dos aficiones, el recuerdo de Morientes es ahora mismo un punto agradable en la nostalgia. Contaba HERALDO DE ARAGÓN en aquel verano de 1995 que "las negociaciones con Morientes fueron muy duras debido a la cantidad de novias que le habían salido al jugador. El Real Zaragoza fue el primero que se interesó por él y el que al final ha conseguido su objetivo. En el camino se quedaron el Español, el Atlético de Madrid y el Real Betis". Al respecto, la información subrayaba cómo "el fichaje de Morientes estuvo a punto de romperse en los últimos momentos cuando el acuerdo con el representante del jugador, Alberto Toldrá, era total. La aparición en escena del Real Betis puso en peligro lo que parecía una realidad. Manuel Ruiz de Lopera, consejero delegado del club verdiblanco, ofreció al Albacete 300 millones de pesetas y al delantero azerbayano Velli Kasumov". Pero, por fortuna para el Real Zaragoza, los deseos del joven delantero prevalecieron y él quiso venir al equipo aragonés por encima de todo lo demás.
 

Morientes llegaba a un equipo que acababa de ganar la Recopa de Europa en París ante el Arsenal. En un momento de máxima euforia. Sería el sustituto del loado Esnáider, por quien el Real Madrid, su club nodriza, acabó pagando días después al Real Zaragoza los 500.000 dólares que marcaba una cláusula de su contrato para repescarlo. Con él llegaron goles nuevos para un Zaragoza que empezó a decaer. Pero el 'Moro' creció paso a paso hasta acabar haciéndose un gran delantero de talla internacional.

Desde aquel verano de 1995, en todos los enfrentamientos Real Zaragoza-Albacete Balompié que se han dado, tanto en Primera, como en Segunda, como en la Copa, el espíritu de Morientes impregna la relación de ambas entidades.

El fichaje de Morientes es una apuesta por la calidad y por la juventud, señaló. Con las contrataciones que hemos realizado tenemos cubierto del medio campo hacia adelante.
 
mariajose
mariajose el 13-03-2016 a las 01:46:14

Se hizo en el Zaragoza un gran delantero.

balon111
balon111 el 29-03-2016 a las 21:32:53

Elche, hito dorado en la historia zaragocista

 

El Real Zaragoza logró allí, el día de San Valero de 1961, su mayor triunfo fuera de casa en su historia: ganó 2-7 a los ilicitanos en Primera División

 

Paco Giménez. Zaragoza Actualizada 29/03/2016 a las 21:24
     
     
     
     
     
Encabezamiento de la página de HERALDO DE ARAGÓN en la que se contó el triunfo del Real Zaragoza en Elche por 2-7 en enero de 1961.
Encabezamiento de la página de HERALDO DE ARAGÓN en la que se contó el triunfo del Real Zaragoza en Elche por 2-7 en enero de 1961.HERALDO DOCUMENTACIÓN


 
Vuelve el Real Zaragoza a jugar en Elche el próximo sábado. Los ilicitanos ha sido compañeros de viaje muchos años, tanto en Segunda como en Primera División, donde concidieron 18 temporadas. En una de ellas, la 1960-61, el equipo aragonés logró en el campo del cuadro alicantino, entonces el mítico y ya desaparecido Altabix, el mayor triunfo fuera de casa de su historia. El marcador señaló al final de aquel histórico choque un estruendoso Elche 2-Real Zaragoza 7.
 

Las crónicas de aquel día, como la de HERALDO, ya calificaron de extraordinario lo ocurrido en Elche esa tarde. Vaticinaron que, aquellos guarismos, iban a significar un récord difícil de batir en lo sucesivo para los equipos herederos de aquel Zaragoza en el que estaba empezando a germinar el primer equipo grande y legendario  de cuantos ha tenido el club zaragocista en su ya octogenaria trayectoria, el de Los Magníficos. Y así ha sido. Han pasado 55 años y aquel 2-7 de Elche sigue brillando en el palmarés particular del Real Zaragoza como la mayor victoria conseguida en partido oficial a domicilio por el equipo blanquillo.

El Real Zaragoza del momento dejó boquiabierta a la vasta afición futbolística española con su exhibición de Altabix. Era la 19ª jornada de la liga, la cuarta de la segunda vuelta. El equipo blanquillo era el 5º clasificado, solo superado en la tabla por el Real Madrid, el Barcelona, el Atlético de Madrid y el Athletic de Bilbao, los cuatro grandes de la época. y el Elche, como denuncia el batacazo sufrido ante los aragoneses, el colistaMarcaron en la goleada Murillo (3), un jovencísimo Marcelino (2) y Ramón Vila (2). El entrenador era César Rodríguez
 

La ficha del emblemático partido es esta.
 

Elche CF: García (Gallego, 39); Mezquita, Alcantarilla, González; Gómez, Pauet; Romero, Iborra, Cayetano Ré, Gento II y Fuertes.
 

Real Zaragoza: Yarza; Benítez, Alustiza, Reija; Cortizo, Isasi; Vila, García Traid, Murillo, Marcelino y Carlos Lapetra.

Árbitro: Gómez Arribas (Colegio Vizcaíno). Amonestó a Alustiza.

Goles: 0-1, min. 16: Murillo. 0-2, min. 23: Murillo. 0-3, min. 33: Vila. 0-4, min. 46: Murillo. 1-4, min. 50: Pauet. 1-5, min. 51: Marcelino. 1-6, min. 52: Vila. 2-6, min. 68: Pauet. 2-7, min. 80: Marcelino.

Altabix ya no existe. Fue relevado por el actual estadio a finales de los años setenta, ya que fue construido con las miras puestas en el Mundial de España 1982, del que fue sede. Este Martínez Valero, durante su primera época, se llamó popularmente Nuevo Altabix en honor del viejo, que se convirtió en santo y seña del fútbol español desde los años cincuenta del siglo pasado y hasta su clausura por sus pequeñas dimensiones y los excelentes equipos que la afición de Elche disfrutó en su siempre maltrecho césped. Pero Elche sigue -y seguirá por mucho tiempo, probablemente- apareciendo en el libro de oro zaragocista como lugar donde se consumó uno de los récords en la larga vida de la entidad blanquilla. Ahí, ahora, el Real Zaragoza se juega objetivos bien distintos a los que regían cuando logró aquel 2-7 en campo franjiverde: busca el ascenso a Primera, salir del pozo de Segunda donde vive su tercera campaña consecutiva en un periodo difícil de su vida.
 
balon111
balon111 el 13-04-2016 a las 20:38:51

El adiós de De Felipe evoca a Bustillo entre el zaragocismo

 

El defensa del Madrid 'ye-ye' campeón de Europa, fallecido hoy a los 71 años, pasó a la historia por lesionar al delantero aragonés gravemente

 

Paco Giménez. Zaragoza Actualizada 12/04/2016 a las 17:35
      
El adiós de De Felipe evoca a Bustillo entre el zaragocismo
Información sobre la operación de Bustillo aparecida en HERALDO DE ARAGÓN el jueves, 18 de septiembre de 1969.HERALDO. DOCUMENTACIÓN


 
Ha muerto Pedro de Felipe. A los 71 años, tras largo tiempo en un delicado estado de salud, el que fuera defensa central del Real Madrid 'yeyé', campeón de Europa en 1966 ('la Sexta') junto a Pirri, Amancio, Zoco, Sanchís, Serena, Grosso, Velázquez o Gento en Bruselas ante el Partizán de Belgrado ha fallecido en la capital de España. Todas las notas recuerdan a De Felipe por sus ocho años como merengue -entre 1964 y 1972-, por las cinco ligas y la Copa que ganó con los de Bernabéu, por su internacionalidad ante Turquía, por sus seis temporadas en el Español de Barcelona, donde se retiró en 1978 con 33 años, por su posterior faceta de director deportivo 'periquito' o de representante de jugadores... Pero en Zaragoza, en Aragón y, también, entre el barcelonismo, De Felipe evoca, de inmediato e inevitablemente, la grave lesión de Miguel Ángel Bustillo acaecida en 1969 y que acabó con la carrera del prometedor delantero centro zaragozano cuando, en plena eclosión internacional, estaba recién fichado por el FC Barcelona y su futuro olía a estrellato. "Era el sucesor de Marcelino en la selección española", comentaron en la época sus contemporáneos. Ya en el Zaragoza, antes de irse al Barça, había vestido 5 veces la Roja, anotando dos goles.
 

De Felipe probablemente nunca imaginó, en el minuto 50 de aquel partido Real Madrid-Barcelona de la jornada inaugural de la liga 1969-70 en el Santiago Bernabéu, que su entrada a Bustillo iba a derivar en uno de esos episodios de la historia del fútbol español que jamás se olvidan, que son indelebles y paradigmas de lo feo del mundo del deporte, de lo que nunca debería ocurrir sobre un terreno de juego. A De Felipe, tanto en Aragón (Bustillo es de Zaragoza y creció en el Real Zaragoza hasta salir como una figura en ciernes camino del Barça), como en Barcelona, nunca le perdonaron aquel episodio, que lo llevó encima cada temporada posterior cuando visitaba La Romareda y el Camp Nou, tanto con el Madrid, como después con el Español. 

El fornido defensor madrileño se convirtió, tras aquel fatídico 14 de septiembre de 1969, en una especie de demonio para una parte del fútbol patrio. Bustillo, con el '9' azulgrana a la espalda y 23 años recién cumplidos días antes, debutaba oficialmente con el Barcelona ese día. Y en las dos primeras llegadas al área madridista, el aragonés batió a Betancort con su habitual destreza y clase. Minuto 3, el 0-1. Minuto 5, el 0-2. De Felipe, su marcador, no digirió bien aquel impresionante inicio de partido de Bustillo. Y, con la connivencia del árbitro bilbaíno Ortiz de Mendívil, el superinternacional español de la época, el mejor, pero teñido de blanco nuclear a decir de la opinión pública por su querencia madridista ("el árbitro de cámara de Bernabéu", lo llamaban entre bambalinas), el marcaje posterior a ese 0-2 que De Felipe infligió a Bustillo fue tremendo.
 

El Madrid, ganador de casi todo durante largo tiempo en aquellas décadas, había logrado empatar a dos antes del descanso. El Barcelona salió fuerte en la segunda parte y Bustillo amagó de nuevo un par de llegadas al área blanca que De Felipe cortó de cuajo con un entradón sin balón, abajo, donde duele, que reventó la rodilla izquierda del atacante zaragozano. Ortiz de Mendívil miró, se dio la vuelta, y el juego siguió hacia el otro campo. En las imágenes (afortunadamente, existen), se ve retorcerse de dolor a Bustillo al borde del área madridista durante casi un minuto. Nadie paró el juego y, hasta que el Barça no recuperó la pelota en su zona defensiva, ningún compañero del lastimado ariete aragonés pudo tirar el balón fuera para que fuese atendido. Verlo salir de campo a hombros de Zaldúa y del portero madridista Betancort, denunciaba la severidad del daño que tenía. No hubo expulsión para De Felipe. Ni siquiera le mostró el árbitro la tarjeta blanca (entonces así eran las actuales amarillas). Tampoco lo ocurrido se escribió en el acta. Eso sí, Ortíz de Mendívil reseñó en el documento oficial las protestas durante el partido de varios barcelonistas, entre ellos Bustillo (que fueron sancionados por Competición), a cuenta, entre otras cosas, de lo que ocurría con De Felipe cuando el balón estaba en otro sitio durante la primera parte. El duelo terminó 3-3, pero para la mayoría de la gente, lo de menos fue el resultado. Aquel partido pasó a la historia sucesiva por la gravísima lesión de Bustillo y, sobre todo, por el modo en el que se produjo.
 

Como reseñó HERALDO DE ARAGÓN, y todos los medios nacionales, el jueves 18 de septiembre de aquel 1969, Bustillo fue operado de una brutal rotura de rodilla. Tenía afectados todos los ligamentos y el menisco. En aquella época, sinónimo de catástrofe, de posible retirada prematura del fútbol profesional. El ariete zaragozano solo jugaría dos partidos más con el Barcelona en tres años. No pudo rendir ya jamás a su alto nivel precedente. Su carrera se terminó irremediablemente casi sin haber roto a brillar. Se fue al Málaga en 1972 y allí aguanto cinco temporadas (una en Segunda División) jugando en una posición más retrasada, como mediapunta, con mucho menos recorrido que antes de la lesión. Fue clave para ello que en la capital andaluza conociera a María Luisa, la mujer de su vida. Allí se retiró con 29 años antes de marcharse a regentar un negocio de hostelería en la Costa Dorada tarraconense, donde sigue residiendo. 
 

Esta es la evocación que, el triste fallecimiento de Pedro de Felipe en Madrid, provoca en muchos aficionados al fútbol de los años sesenta y setenta. A todos los que vieron jugar al central madridista con la camiseta merengue y, años después, en el aguerrido Español de Sarriá junto a los Ortiz Aquino, Molinos, Ramos, Fernández Amado, Verdugo, Osorio... A los que vivieron aquel tiempo en el que Bustillo pasó de ser uno de los mejores delanteros españoles de su generación a un futbolista devaluado físicamente por culpa de una grave lesión que nunca tendría que haber ocurrido si se hubiera aplicado el 'fair play' en aquel infausto Real Madrid-Barcelona de 1969.
 
balon111
balon111 el 14-04-2016 a las 16:00:19

El día en que el Zaragoza ascendió a Segunda y su presidente pidió un campo de 50.000 espectadores

 

El 8 de septiembre de 1957 se inauguró La Romareda, con una capacidad inicial para 30.000 espectadores.

 

Documentación 14/04/2016 a las 06:00
     
     
     
     
     
Noticia publicada en HERALDO DE ARAGÓNHeraldo


 
Se cumplen 67 años del regreso del Zaragoza a Segunda División tras empatar a 2 con el Atlético Baleares. El Mallorca, que se jugaba sus opciones en Torrero, perdió contra el Atlético. En esta entrevista publicada en Heraldo de Aragón el 19 de abril de 1949, el presidente del club blanquillo, Jesús Valdés, animó a la ciudadanía a hacerse socios del club, y proclamó la necesidad de un campo para 50.000 espectadores, con el objetivo final de llegar a Primera División.
 

Las gestiones no le salieron bien y, como ya anunció si no se cumplían sus deseos de un gran campo de fútbol, Valdés dimitió el 21 de noviembre de ese mismo año. El 8 de septiembre de 1957 se inauguraría La Romareda, con una capacidad inicial para 30.000 espectadores. Actualmente, tiene capacidad para 34.596.

Más de tres millones de pesetas ha gastado el Zaragoza esta temporada

El tema deportivo saltó el domingo al primer plano de la actualidad zaragozana, y nosotros, con el permiso del entrañable y prestigioso crítico Miguel Gay, a quien hoy leerán con avidez devoradora todos los deportistas zaragozanos y para el que ayer escuchamos palabras de gratitud y elogio de labios del presidente del Zaragoza -"uno de los mejores cronistas deportivos de España" nos dijo-, rendimos también nuestro homenaje a esta insoslayable actualidad, entrevistándonos con el presidente del Zaragoza, don Jesús Valdés.

Franco, llano, abierto, como si sus brazos solo se hubieran hecho para abrazar afectos y amigos, don Jesús Valdés nos habla con una desbordante y entusiasta verborrea de lo que han sido estos nueve meses de combate y de lucha, con un "¡aúpa Zaragoza!" en el corazón y una terrible inquietud en el pensamiento.

-¿Satisfecho?

-Imagínelo usted. ¡Han sido tantas horas de zozobra y de inquietud!
 

Don Jesús Valdés, cuando le preguntamos cuál ha sido el secreto de este triunfo del Zaragoza, al alcanzar la Segunda División, nos responde: "¡Porque fui con esto -y se da un fuerte golpe en su pecho de atleta- y no con la cabeza!".
 

Efectivamente, pensando con rigurosa lógica, estudiando financieramente la 'operación deportiva Zaragoza C. F.', sus resultados no podían ser más desastrosos. Todos vaticinábamos el desastre; ninguno creímos en la victoria...
 

Y, sin embargo, Jesús Valdés creyó ciegamente en ella desde el mismo día que se hizo cargo de la Presidencia del Club.

-¿No tuvo a lo largo de la Liga ni un solo día de desaliento?
-Aun en los días más difíciles, mi fe y la de mis inmediatos colaboradores, a los que en esta hora rindo el homenaje de mi gratitud, permaneció inalterable y firme.
¡El Zaragoza -agrega con firmeza baturra— tenía que subir y subió.

-Sin embargo –comentamos-, hubo momentos muy difíciles. ¿Cuál fue el más amargo para usted?
La respuesta no se hace esperar. Jesús Valdés lleva clavado un recuerdo que difícilmente olvidará.
-Fue -nos dice- el día que se jugó el partido con el Lérida. Aquella tarde, con el campo desbordante de público, con la afición entera a nuestro lado, con toda la ciudad pendiente de Torrero, respondiendo así de una manera espléndida a nuestros esfuerzos, ver a nuestro equipo derrumbado, sin rendir lo que debía y podía rendir, sucumbiendo, me hizo pasar las horas más amargas que he vivido en la presidencia del club.

El público, durante toda esta temporada, ha barajado cientos de miles de pesetas, especulando acerca de lo que costaban el fútbol y los jugadores. Esta pregunta, vamos a planteársela a Jesús Valdés.

-¿Cuánto ha gastado el Zaragoza en el torneo de Liga?
Nuestro interlocutor hace unos cálculos mentales.
-Treinta v dos jugadores, a mil doscientas cincuenta, y mil quinientas pesetas mensuales… cinco fichas a cien mil pesetas., luego, desplazamientos, campo "primas"... total... bien podemos calcular que alrededor de los tres millones de pesetas.

Sólo el espíritu deportivo de don Jesús Valdés, su gran pasión por el fútbol y su amor al club han podido vencer esta cifra de los tres millones, que a muchos pareció un empeño estéril.

-Y ahora, ¿proyectos?
-Ir a la compra y a la ampliación del campo de Torrero. Así no podemos continuar, no podemos volver a caer donde con tantos sacrificios hemos podido salir.
Es preciso –añade-, es indispensable, ampliar el campo, hasta hacerlo capaz para cuarenta o cincuenta mil espectadores, y así la afición zaragozana podrá presenciar desempates, encuentros internacionales, en suma, cuanto merecen Zaragoza y sus deportistas.

El proyecto constituye, sin duda, una aspiración unánime de la ciudad y el logro de un merecido puesto deportivo a tono con su rango de gran capital; pero ¿con qué medios puede realizarse esta obra? El presidente del club nos responde:
-Con socios. Con muchos socios. No queremos más que eso, para formar una gran sociedad polideportiva, un gran club en el que quepan todos los deportistas zaragozanos, cualquiera que sea la modalidad de su deporte predilecto.
Con socios –agrega-, haremos un gran campo, llegaremos a la Primera División- y Zaragoza reverdecerá su viejo prestigio deportivo.

-Sin embargo –comentamos-, no siempre se tuvo este criterio y épocas hubo en las que el socio no tenía todas las consideraciones debidas.
-Desde luego, ahora no será así. Al socio se le debe todo. Es él quien, no solo alienta al equipo, sino también quien lo sostiene con su aportación económica: Por esto, el socio, merecedor de todas las consideraciones, ha de ser en la nueva estructuración del Zaragoza el primero y más importante factor.
"Necesitamos –añade- llegar a los diez mil socios, para acometer todas las obras de ampliación del campo".

A un gesto de escepticismo nuestro, el gran deportista que es don Jesús Valdés, nos responde rápido, como si hubiera recibido un arañazo:
-¿No cree usted en la ampliación del campo? ¡Pues yo le aseguro que se hará!

-Y a renglón seguido, añade, con el mismo temple y la misma firmeza con que hace nueve meses dijo que el equipo subiría a Segunda División, y ha subido:
-Y si no se hace la ampliación, si no se pone todo en marcha este mismo año, yo dimitiré de la presidencia del club, porque quiero evitarme la amargura de verlo otra vez en Tercera División. ¡Y cuando el doctor Valdés lo dice...!

Eduardo Fuembuena
Recopilado por Elena de la Riva y Mapi Rodríguez. Documentación de Heraldo de Aragón
 
mariajose
mariajose el 16-04-2016 a las 17:21:40

Si no se llena con treinta mil, menos con cincuenta mil.

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