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Los Magníficos

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Los magníficos

Mientras el mundo veía con preocupación como se aproximaba una tercera guerra mundial por culpa de la “Crisis de los misiles” (1962) u observaba con preocupación las consecuencias de la Guerra de Vietnam otros celebraban con gozo sus éxitos como, por ejemplo, EE.UU que ganaba la carrera espacial y conseguía poner los pies en la luna o, mirando un poco más cerca, Seminario recogía al final de la temporada 1961-1962 el trofeo Pichichi por los 25 tantos que anotó aquella temporada.

Por si acaso no nos hemos centrado todavía, estamos hablando de la maravillosa década de los años 60, una de las más brillantes y espectaculares para el Real Zaragoza y en la que brillan con luz propia “Los Magníficos”, una delantera como nunca jamás ha vuelto a conocer la ciudad de Zaragoza: Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra, cinco futbolistas de quilates que dejaron horas de buen fútbol en el estadio de La Romareda y que muchos suspirarían por volver a ver en acción, aunque eso supusiera tener que crear una máquina del tiempo.

El equipo de “Los Magníficos” comenzó a gestarse con la venta del antiguo campo que el Real Zaragoza tenía en el barrio de Torrero. Con el dinero que supuso aquella transacción se construyó La Romareda y se comenzó con una política de fichajes acertadísima que ya forma parte de los anales de la historia de nuestro club.

Como ya hemos dicho, uno de los primeros éxitos llegó de la mano de Seminario, el primer, y único, futbolista de Real Zaragoza que consiguió hacerse con el preciado trofeo al máximo goleador: el trofeo Pichichi. Fue en la temporada 1961-1962 y desde entonces, ningún otro delantero del club maño ha conseguido levantarlo, aunque la cifra de goles con la que consiguió el galardón si que ha sido superada por otros delanteros en la historia del club blanquillo.

Pero los éxitos del club de la mano de los “Magníficos” no llegaron sólo con la consecución del trofeo al máximo artillero sino que las cuatro finales de la Copa del Rey (1963, 1964, 1965 y 1966) de las cuales se ganaron dos (1964 y 1966), la dos finales de la Copa de Ferias (1964 y 1966, ganando la primera de estas al Valencia con goles de Villa y Marcelino) y a todos estos éxitos se les pondría la puntilla con la semifinal de la Recopa de Europa de 1965 en la que nos vimos apeados por el West Ham United.

Un matrimonio corto pero fructífero


La primera vez que el mundo pudo disfrutar de estos cinco genios alineados juntos fue en Lieja el 22 de Abril de 1964 cuando Luís Bello les hizo saltar de titulares. Pero todo terminó cuando en 1968, Canario decidió que su ciclo en el Real Zaragoza había terminado y abandonó el club rumbo a Mallorca. De esta manera se rompía la magia de “Los Magníficos”, una alianza de futbolistas que siempre se caracterizó por un fútbol brillante y espectacular que únicamente tenían en la cabeza una cosa: la portería contraria. Siempre buscaban el gol y el equipo se centraba y giraba en torno a ellos.

El delantero brasileño abandonó la camiseta blanquilla dejando a sus espaldas 117 partidos de liga en los que marcó 35 goles, superando en diez los que necesitó Seminario para alzarse con el Pichichi.

Para la historia quedará también la estratosférica marca de 109 goles que se marcó en la campaña 1964-1965, una temporada en la que promediaron 2,31 goles por partido. A pesar de aquella portentosa marca, aquella temporada el Real Zaragoza no recogió ningún título y se tuvo que conformar con ser tercero en liga, subcampeón de la copa y semifinalista de la Recopa

Internacionales


Además de llevar el escudo del león en el pecho, todos ellos pudieron disfrutar de las mieles de la internacionalidad cuando el 15 de noviembre de 1964 el seleccionador nacional, José Villalonga, convocó a cinco zaragocistas para el partido contra el Oporto. Marcelino, Villa y Lapetra salieron de inicio, todo lo contrario que Santos que en aquella ocasión saboreó la suplencia.

Santos nos abandonó en 2008


El 28 de enero del año de la Expo de Zaragoza se convirtió en una fecha trágica para la historia de los magníficos.

El mítico Eleuterio Santos, autor de 96 goles en sus 280 partidos en su etapa como zaragocista, además de doble campeón de Copa, nos dejaba víctima de un cáncer de hígado que segó su vida de manera fulminante.


A pesar de la marcha de su cuerpo, su espíritu y el de todos los componentes de aquella década mágica del Real Zaragoza nunca morirán en la retina y en el pensamiento de cualquier zaragocista de corazón. Sus goles, sus jugadas, sus movimientos en el campo, sus títulos y las millones de entradas que acaparan en Internet serán siempre inmortales.

 

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